Entre limones se casaron

Paco se casaría en el pueblo de Raquel, su medio limón. Como fiel murciano que es, quería de alguna manera que su tierra estuviera representada en su boda. Por eso elegimos a la fruta por excelencia de esta región, como protagonista decorativo indiscutible. Y como dicen en Murcia… ¡hubo limones a pajera abierta!

cartel boda decoracion limones

En los pueblos todos lo saben todo y Raquel y Paco me llamaron porque les habían hablado de la finca de La Tarara en Lerma, Burgos y de una chica del pueblo que estaba metida en el mundillo de las bodas y que se había casado allí hace un tiempo. Contactaron conmigo para que les enseñara la finca y les ayudará con su boda. Ahí estaba yo, ilusionadísima de que me hubieran encargado una boda en el mismo pueblito que me vio crecer y de que nuestra propia boda les hubiera servido como referente. Finalmente se casaron en el antigo Molino Solacuesta del pueblo, un lugar rodeado de mucha agua, sauces llorones, árboles plataneros que son muy típicos de la zona y una inmejorable vista de la Colegiata de San Pedro.

Me contrataron la coordinación del día de la boda así como el proyecto decorativo y todo salió a pedir de boca. Paco, como os contaba es de Murcia y para que el pabellón murciano estuviera bien representado unos 50kg de limón fueron los que enviaron directamente a mi taller desde tierras murcianas para elaborar toda la decoración. Mis manos quedaron suaves y aterciopeladas cuan piel de melocotón durante más de una semana. Fue un trabajo 100% handmade, costoso pero gratificante que sin duda volvería a repetir. No se me olvidará cómo Raquel me guiñó el ojo según entraba a la ceremonia vestida de novia como para decirme, ¡María, olé! La verdad es que todo salió genial y que se nos quedó un muy buen sabor de boca, ¡a limón!.

boda decoracion limones

boda_decoracion_limones_4

boda_decoracion_limones_7

Usamos como colores del evento blanco, rosa y como no, amarillo limón. Como materiales aparte empleamos diversas telas rústicas y también papel de seda para hacer pompones multicolores, bolitas de algodón y muchas hojas de limón traídas desde Murcia para la ocasión.

Los limones nos dieron más juego del que parecía, y es que no hay nada como estar inspirados para que el trabajo fluya como el agua. La entrada al Molino la coronaba un gracioso cartel de los nombres de los novios con rodajas de limones todo todito hecho a mano. Según entrábamos casi podíamos percibir un aroma a limón que daba gusto!

boda_decoracion_limones_5

boda decoracion limones 13
boda decoracion limones
señales boda decoracion limones
boda decoracion limones
boda decoracion limones

Marcamos el camino hacia la ceremonia con limones y palitos como si fueran chupachups e hicimos centros de mesa para el aperitivo con la misma fruta en unas cestas de esparto.

Decoramos las sillas de los novios con tiras de limones y los bancos de los invitados con más limones pero esta vez agrupados a modo de racimos.

Hicimos un sinfín de guirnaldas de rodajas de limones de formas variadas y diversas. Con ellas decoramos las ventanas del albergue, las vigas del interior donde sería después la fiesta, el puente… ah! y para rematar los novios me pidieron los espantapájaros novios, casi ya todo un icono de La Tarara.

A la hora del banquete subieron al Parador de Lerma y luego continuaron la fiesta en el Molino donde bailaron y disfrutaron hasta bien entrada la noche.

guirnalda boda decoracion limones

boda_decoracion_limones_3

boda_decoracion_limones_6

boda_decoracion_limones_2

Fotografía: Jorge Sastre y La Tarara